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"Competitividad"
Gerardo Barboza
La
Prensa Libre
8 de octubre de 2008
"Competitividad", palabra de moda con
la que se han logrado aciertos en distintas áreas del quehacer nacional, pero, desafortunadamente,
en la que algunos se han escudado para cometer serias incoherencias que solo
dañan a Costa Rica.
Para usar la palabra
"competitividad", es necesario conocer qué significa y, para eso, cito
a quien fuera uno de los colaboradores de la Encyclopaedia Britannica
en América Latina, director del "centro de consulta de la Comisión para la Defensa del Idioma
Español, catedrático de filología, español superior y semántica y miembro de la Societé Internationale
de Philologie et Linguistique Romanes". Me refiero a Arrigo Coen Anitúa,
en su artículo "De competer y competir, competencia, competición y
competitividad".
Extractos del artículo de Coen Anitúa son:
"Desde el comienzo de este ensayo me topo con dos voces homógrafas y, por
ende, homófonas (en español), o sea, homónimas: competencia y competencia…"
"Tengo ambas a la vista en sendas entradas del lexicón de la Academia, el ya famoso
DRAE, por sus siglas. De competencia1, en el paréntesis de la etimología,
pone: "del latín competentĭa, compárese competir", y en el paréntesis
de competencia2: "del latín competentĭa, compárese competente".
Cuando hayamos tratado las dicciones a las que se remiten, automáticamente
quedará aclarada la diferencia entre la aparente identidad". "El
Diccionario etimológico indoeuropeo de la lengua española, DEIDE, de la raíz
pet- explica que significa "precipitarse y volar". "Copio las
sucesivas acepciones de competencia1: "Disputa o contienda
entre dos o más personas sobre algo. // 2. Oposición o rivalidad entre dos o
más que aspiran a obtener la misma cosa.// 3. Situación de empresas que
rivalizan en un mercado ofreciendo o demandando un mismo producto o servicio.
// 4. Persona o grupo rival. // 5. En América, competición deportiva". De
la locución adverbial a competencia, la hace sinónima de a porfía. Y ahora
copio la lista de acepciones de competencia2: "1. incumbencia.
// 2. Pericia, aptitud, idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto
determinado. // 3.
Atribución legítima a un juez u otra autoridad para el conocimiento o
resolución de un asunto". Aquí, por razón de orden alfabético, aparece el
adjetivo competencial: "Perteneciente o relativo al conjunto de
competencias de una organización política". Llegamos a competente: "del
latín compĕtens, -entis ". No traduce, porque el significado es el mismo
que en español, en el sentido de apto. Enseguida define: "1. Que tiene
competencia. // 2. Que le corresponde hacer algo por su competencia". Del
adverbio de modo competentemente: "Proporcionalmente, adecuadamente. // 2.
Con legítima facultad o aptitud". Sigue el verbo competer: "del latín
competĕre, concodar, corresponder. Dicho de una cosa, pertenecer, tocar o
incumbir a alguien". Viene ahora competición: "del latín competitĭo,
-ōnis, competencia o rivalidad de quienes se disputan una misma cosa o la
pretenden. // 2. Acción y efecto de competir y más propiamente en materia de
deportes". Del adjetivo competidor, ora: "del latín competītor, -ōris,
que compite, úsase también como sustantivo". Surge ahora competir: igual
que en competer, reza: "del latín competĕre", pero aquí no ofrece
equivalentes en español. "Dicho de dos o más personas, contender entre sí,
aspirando unas y otras con empeño a una misma cosa. // 2. Dicho de una cosa,
igualar a otra análoga en la perfección o en las propiedades". Hénos, por
fin, en competitividad: "Capacidad de competir. // 2. Rivalidad para la
consecución de un fin". Por último, competitivo, va: "Perteneciente o
relativo a la competición. // 2. Capaz de competir". Como se ve, hasta las definiciones son muy
parecidas unas con otras. Sin desdeñar los tan repetidos contender y rivalizar,
más vale acudir a términos afines. Para competer, 'incumbir', 'corresponder' o 'concernir',
y para competir, 'disputar', 'rebatir', 'polemizar', 'confrontar', 'controvertir',
etcétera".
Desde luego, podrán igualmente leer y
analizar las definiciones sobre "competitividad" y la diferencia
entre "competitividad espuria" y "competitividad auténtica"
que, por ejemplo, ofrece la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en el
documento "Marco teórico-conceptual de la competitividad". También
podrá realizarse un análisis con base en la lectura y el estudio de
publicaciones como "Toward Internationalism", "The Cultural
Dimension of International Business" o "Intercultural Business
Communication", cuyas referencias bibliográficas llevan a una gran
cantidad de obras. Los especialistas pueden incluir en el análisis sobre la
"competitividad", otras definiciones según el área del conocimiento
en la que se encuentren calificados.
No obstante las distintas áreas del
conocimiento y el enfoque desde donde sea abordado el término "competitividad",
algo es seguro: "competitividad" no es sinónimo de facilismo, de imitaciones
o plagios, de importación acrítica de planes en lo que sea y que modifican las
estructuras de un país –que más bien lo mantienen bajo falsas expectativas y subdesarrollado–,
de entremetimiento de personas o agencias sin que cuenten con las credenciales
científicas, académicas o profesionales según el campo en el que se inmiscuyen,
de "hacer que se hace", de hacer cualquier cosa seria sin los debidos
fundamentos científicos y académicos independientes, especialmente, en
educación, formación y capacitación de los ciudadanos y con publicidad no
pagada con dinero del bolsillo de quienes se autositúan en un pedestal y son aupados
por unos cuantos. Si de "competitividad"
se trata, debe iniciarse por hacer competitiva a la educación, a la formación y
a la capacitación nacional pública con fundamentos científicos y académicos
rigurosos e independientes, no con base en camelos.
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